

ENTREVISTA CON SARA CERDA SALGADO,
DIRECTORA DEL COLEGIO
PADRE BRUNO MARTÍNEZ
Por: Juan Mendoza Guevara, Sch. P.
26 de diciembre de 2003
El P. Bruno, un escolapio santo para quienes le conocieron. Pero también para quienes no le conocieron personalmente. Su proceso de beatificación va en camino. El 3 de noviembre de 2001 se dio la clausura de la fase diocesana del Proceso de Canonización de este Siervo de Dios, en Valencia. Su paso por Nicaragua haciendo el bien se prolonga en los corazones de tantos niños y jóvenes aún después de su muerte a través de la obra educativa que lleva su nombre, ubicada en el barrio San Jacinto, en Managua, contiguo a la capilla San José de Calasanz, filial de la parroquia Nuestra Señora de América, atendi-da por los PP. Escolapios de la Comunidad de Managua después del terremoto de 1972 hasta 1997. El Colegio P. Bruno significa para unos el esfuerzo y apoyo de la Comunidad Escolapia de Managua y los Exalumnos, pero para otros, sin obviar las mediaciones humanas, es un milagro del P. Bruno. Así nos los refiere la Sra. Sara Luisa Cerda Salgado, directora de esta obra, en la siguiente entrevista.
JAM: ¿Cómo surgió la idea de crear una escuela parroquial?
SCS Antes de explicar cómo surge la idea tengo que mencionar primeramente algo que dio origen a lo que considero que más que una idea es una moción. Consiste en que yo impartía en mi casa cursos de nivelación junto con otras tres maestras a un grupo de alumnos, cuyos padres nos pidieron el favor.
Posteriormente podría decir que esta actividad fue creando expectativas en los padres de familia, por lo que mostraban interés en que siguiéramos educando a sus hijos. De ahí es donde empecé a comentarle esto al párroco de entonces - esto fue por el año 92- y le referí la posibilidad de crear una escuela. El párroco se pone a sonreír, indicando con esto que en su mente ya estaba esta moción, sólo que no hallaba la forma de concretarla, y al ver que yo junto con las otras maestras teníamos cierto camino hecho vio la oportunidad de empezar a hacer realidad tal moción.
El problemas, además de las vueltas de tipo legal, era el lugar dónde se podría arrancar. El único local así como disponible era un viejo galerón que hace muchos años funcionó como capilla “San José de Calasanz”. Así que sin importar tanto lo viejo y feo del galerón nos deci-dimos a arrancar. Ciertamente que no era el lugar más idóneo, pero eso no nos desanimó, confiados en que Dios, por intercesión del Padre Bruno, haría brotar los medios para cons-truir un edificio más digno.
Con el apoyo del párroco empezamos a hacer cartas, pidiendo ayudas para acondicionar el local. También hacíamos kermesses para recaudar fondos. También el párroco nos ayudó para todo lo que era el papeleo. Y una vez obtenido todo lo necesario, se inauguró esta obra de Dios en febrero de 1993, con preescolar (unos treinta alumnos) y primaria (unos ochenta escolares).
Esta moción era a la vez una necesidad, ya que en la zona estaban surgiendo muchos cen-tros evangélicos, y se vio que era menester crear una escuela en la parroquia que captara la atención de nuestros hijos y brindarles una educación católica. Estos son, pues, parte de los inicios.
JAM: ¿Por qué le pusieron por nombre Padre Bruno Martínez?
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Lado sur de la vieja capilla de San José de
Calasanz. Donde funcionó en sus inicios – 1993 -
el Colegio P. Bruno
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SCS Bueno, el párroco dijo: “Déjenme a mí ponerle el nombre”. Y fue por él que esta escue-la lleva el nombre del P. Bruno. Nos relató parte de la vida del P. Bruno y su obra en Nicara-gua a favor de tantos niños y jóvenes. Desde entonces, el P. Bruno ha sido nuestro protector en el cielo. Esta escuela es un milagro de él.
JAM: ¿Qué problemas se presentaron al inicio?
SCS En primer lugar, el local. La tierra, el polvo que se levantaba por el viento era muy mo-lesto. No obstante, gracias a Dios y al P. Bruno nunca entró alguien a hacernos daño. Otro asunto era que algunos vecinos no querían que se hiciera una escuela, sobre todo cuando se empezó la construcción de un nuevo edificio, pues decían que se iba a levantar un muro, que eso parecería más bien una cárcel. Bueno, poco a poco, fueron viendo con agrado esta obra. Otro problema fue ya cuando los PP. Escolapios entregaron la parroquia a la arquidiócesis en 1997, entonces con el nuevo párroco tuve algunas diferencias, pues quería que la escuela fuera parroquial en todo el sentido de la palabra, puesto que la escuela tenía jurídicamente como nombre “Asociación Escuela P. Bruno Martínez”. Hasta me citó con la Vicaría de Educación Católica, pero el asunto se terminó, sobre todo cuando le mandaron a otra parroquia. Nunca deseé que lo cambiaran, pero Dios actúa de distintas maneras. Con el actual párroco, el P. Eduardo Miranda, las cosas han sido simplemente diferentes.
JAM: ¿Qué plan se presentó para captar la atención?
SCS Por medio de volantes que se repartían durante la misa se daba anuncio de la apertura de una escuela parroquial. Se presentaba que se daría una buena calidad educativa.
JAM: ¿Qué contactos hubo para empezar la construcción de un nuevo edificio?
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El exalumno Aldo Palacios hace entrega de la escritura
del Colegio P. Bruno Martínez a la Sra. Directora
Sara Cerda Salgado. (Julio, 1998)
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SCS Cuando el párroco dejó la parroquia por asuntos de salud, la Comunidad Escolapia fue-ron nuestro apoyo. El párroco nuevo, P. Chema – P. José María Sacedón - nos presentó a algunos exalumnos que quisieron colaborar – aún lo siguen haciendo - para iniciar la cons-trucción de un nuevo edificio. Algunos eran altos funcionarios del gobierno, pero como ellos mismos decían, venían a ayudar como exalumnos. Entre ellos estaba el Ingeniero Agustín Jarquín Anaya, en ese tiempo era contralor de la república. Están también Aldo Palacios, actual presidente de la Asociación Nicaragüense de Exalumnos del Colegio Calasanz, y el Doctor José Medina. En un principio nos ayudaron con libros, dinero, etc.
Posteriormente se metió una solicitud para pedir ayuda al FISE (Fondo de Inversión Social y Económica) para la construcción del nuevo edificio. No obstante, se decía que no había fondos para Managua. Parecerá algo extraño, por eso creo que es un milagro del P. Bruno esta escuela, pero una persona que laboraba en el FISE, Yolaine Montoya, a quien yo no conocía antes, me llama a mi casa para decirme que había posibilidades de que el FISE ayudara para la construcción del nuevo edificio, que le dijera al Ing. Jarquín que se comunicara inmediatamente con los representantes del FISE para presentar nuevamente la petición, entonces el FISE se compromete a ayudarnos. Así que de este modo, todo empezó bien para arrancar con la construcción. Los exalumnos, por otra parte, organizaban veladas pro-escuela P. Bruno, animadas por los hermanos Mejía Godoy y los Martínez Salas.
Y en julio de 1998 se inauguró el nuevo edificio, algo más digno para los niños. Actualmente tenemos 320 alumnos. También tenemos secundaria, pero por la tarde.
JAM: ¿Cómo se vive la memoria del P. Bruno?
SCS A los alumnos nuevos se les da un folleto que narra la vida del P. Bruno. En las clases de Religión se les habla de su figura. Y es que hablar del P. Bruno es tener que hablar de otro santo, San José de Calasanz. Los alumnos participan de la fiesta de San José de Cala-sanz en agosto.
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Un pabellón del nuevo edificio
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JAM: ¿Hay alguna fecha en que se le recuerda?
SCS Los alumnos tienen claro que el P. Bruno falleció en diciembre, en el terremoto del 72 en Managua. Pero en esa fecha todos estamos de vacaciones, así que se aprovecha la fiesta de Calasanz para hablar del P. Bruno.
JAM: ¿Quisiera decir algunas palabras sobre su experiencia como directora de este centro desde sus inicios?
SCS A nivel personal ha sido una experiencia bien enriquecedora, ya que el hecho de trabajar y tratar con las personas es algo que me ha ayudado a ser más comprensiva, a tener mejor tacto para relacionarme con las personas. También me ayudado a profundizar en la fe. Conocer la figura del P. Bruno ha sido algo grande para mí, me encomiendo a él en momentos de problemas. Sobre todo cuando hay que pagar, espero con fe. Los profesores son del barrio, la mayoría tienen el título de educadores en la fe, además de su licenciatura. Algunos están estudiando pedagogía en la UNICA (Universidad Católica).
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